Para muchos niños y jóvenes la muerte de un padre
o madre, cuidadora, hermano o abuelo es una experiencia a la que se enfrentan a
una edad temprana. A veces se da por supuesto incorrectamente que un niño o
joven que está afligido por la muerte de alguien cercano a una edad temprana no
se verá muy afectado, ya que son demasiado jóvenes para entender todas las
implicaciones de la muerte. Esto es un error y no les ayuda. Incluso los bebés
son capaces de experimentar pérdidas. Un bebé no puede procesar cognitivamente
las consecuencias de la pérdida, pero eso no quiere decir que no siente la_pérdida.
Los niños y los jóvenes deben tener la oportunidad de hacer el duelo como cualquier adulto lo haría.
Es importante alentarles a hablar sobre como se sienten si expresan malestar o sentimientos de tristeza, aflicción, enfado , etc. Sin embargo es igual de importante respetar su decisión si ésta es la de no compartir sus emociones, no hablar del ser querido, distraerse, etc., o como muchos adultos lo harían realizar actividades que le mantengan distraído. Deben de sentirse respetados y no juzgados por su propia manera de llevar la situación. La diferencia entre el duelo en los niños y jóvenes del de los adultos radica en que la comprensión y el afrontamiento de la pérdida en una edad temprana puede ir modificándose a medida que los pequeños se desarrollan.
Los niños y los jóvenes deben tener la oportunidad de hacer el duelo como cualquier adulto lo haría.
Es importante alentarles a hablar sobre como se sienten si expresan malestar o sentimientos de tristeza, aflicción, enfado , etc. Sin embargo es igual de importante respetar su decisión si ésta es la de no compartir sus emociones, no hablar del ser querido, distraerse, etc., o como muchos adultos lo harían realizar actividades que le mantengan distraído. Deben de sentirse respetados y no juzgados por su propia manera de llevar la situación. La diferencia entre el duelo en los niños y jóvenes del de los adultos radica en que la comprensión y el afrontamiento de la pérdida en una edad temprana puede ir modificándose a medida que los pequeños se desarrollan.
Los niños y los jóvenes suelen
“revisitar” o revisar sus emociones, sentimientos y todo lo sucedido en
relación con la muerte y con su duelo mientras se mueven a través de sus etapas
de desarrollo. Los niños y los jóvenes no tienen la capacidad emocional para
centrarse en su dolor por períodos largos de tiempo y por lo tanto no es raro
que los niños afligidos y los jóvenes puedan distraerse con juegos y otras
actividades. Este es un mecanismo protector que permite al niño o joven a ser
temporalmente desviado del duelo.
Es importante recordar que los
niños y los jóvenes enfrentan la pérdida de diferentes maneras. El duelo es
único y por lo tanto no es prudente suponer que todos los niños y jóvenes
experimentan las mismas emociones, presentan las mismas conductas o responden
de manera similar a otros niños o jóvenes.
Los niños y jóvenes en duelo necesitan tiempo para comprender e integrar lo vivido, para ello es muy importante que cuenten con los hechos relativos a la muerte en un lenguaje apropiado para su edad y nivel de comprensión. Deben evitarse el uso de metáforas para la muerte, como: "Papá se ha ido a dormir", esto por ejemplo podría hacer que el niño crea que papá va a venir de nuevo a el y siempre podrá preguntar cuándo va a despertar. Del mismo modo que el niño puede desarrollar problemas con la hora de dormir y no querer dormir por temor a no despertar.
Es comprensible que muchos padres o familiares se resistan a hablar acerca de la muerte, ya que no quieren causar angustia o miedo, o que otros quieran presionarles a expresar sus emociones por que son ellos (los padres) los que tienen miedo de que el pequeño "se las quede dentro" y le afecte. Ni una ni otra son adecuadas, son ellos los pequeños los que saben lo que necesitan y cuando lo necesitan, mejor preguntar.
Los niños y los jóvenes que están afligidos necesitan saber que su ser querido ha muerto, cómo murió y dónde está ahora. El no ser honesto con el niño o joven en duelo significa que su dolor no está siendo reconocido y esto puede causar problemas en el futuro.
Si el niño o joven desconsolado quiere hacer preguntas sobre la muerte y lo que significa morir, debemos contestar con la verdad, y si no se sabe la respuesta a una pregunta específica no debemos caer en la tentación de ignorar o de inventar una respuesta. Es necesario responder con la verdad, decir que no sabe realmente la respuesta o que usted también se informará y le compartirá lo que le hayan dicho (de ser el caso) o que probablemente juntos podrían buscarla.
Puntos clave para recordar:
Los bebés pueden experimentar sentimientos de pérdida.
Sea honesto con el niño o joven doliente.
Evite el uso de metáforas para la muerte.
Los bebés pueden experimentar sentimientos de pérdida.
Sea honesto con el niño o joven doliente.
Evite el uso de metáforas para la muerte.
Toda persona en duelo infantil y
juvenil es única.
Anime al niño o joven a hablar de la
muerte y de cómo se siente.
Los niños y los jóvenes pueden "revisar" la muerte
y examinar sus sentimientos sobre la
pérdida a medida que se desarrollan.
Use un lenguaje que sea apropiado para la edad del niño
o joven y su nivel de comprensión.
Fuente de información: http://www.crusebereavementcare.org.uk/CYPPerspective.html
Una interesante reseña sobre el duelo en la infancia y la adolescencia. Considero que así como desde la infancia somos educados para afrontar los retos físicos, emocionales, intelectuales y sociales de la vida, debería existir gran consideración en torno a la educación para la muerte. El niño y el adolescente que es educado en la verdad, tiene mayores posibilidades de desarrollar confianza en los otros, además de que puede movilizar sus recursos de una manera más competente cuando debe enfrentarse a las pérdidas. Otro punto que me parece de suma importancia es la validación de las emociones del niño, el reconocer y aceptar que puede desplegar diversas reacciones emocionales y no esperar de él sólo "alegría", de esta validación dependerá la capacidad del niño para regular sus emociones al paso de los años, y en este sentido, ante los sucesos difíciles (como una muerte o cualquier clase de pérdida para él significativa) se permitirán sentir, y por tanto, comprender la gama de emociones que se movilizan desde el principio hasta alcanzar la aceptación de lo que se ha perdido.
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